

Descubre cómo clasificamos nuestros quesos
Lo que hace único a cada queso
En De Hualdo, la clasificación de quesos no responde a estándares genéricos, sino a una intención clara: destacar la personalidad de cada elaboración. Aunque todos parten de la misma leche cruda de oveja manchega, lo que los diferencia es la intención con la que se trabajan: el tiempo que se les da para evolucionar, el tipo de corteza que desarrollan, la textura que se busca y el perfil sensorial que se quiere alcanzar.
Clasificamos nuestros quesos con base en cuatro criterios principales. Entenderlos te ayudará a comprender su personalidad —curación, textura, tipo de corteza e intensidad— y descubrir cuáles se adaptan más a tu paladar.
Por tiempo de curación
El tiempo de curación marca el ritmo del queso. Define suintensidad, estructura, humedad y profundidad aromática. Cuanto más largo es el afinado, más estructura y complejidad gana la pieza. En nuestra gama encontrarás:

1. Queso Tierno
Maduración mínima de 7 días. Textura blanda y sabor láctico, fresco y suave. Ideal para quienes buscan ligereza y cremosidad.

2. Queso Semicurado
Maduración mínima de 35 días (20 si pesa ≤1,5 kg). Equilibra cremosidad y firmeza, con un sabor más desarrollado y persistente.

3. Queso Curado
Maduración mínima de 105 días (45 si pesa ≤1,5 kg). Textura firme, más seca, y notas de frutos secos, caramelo y complejidad aromática.
Por textura
Directamente ligada a la humedad del queso, la textura incide directamente en como se corta el queso y en la experiencia en boca. Clasificamos nuestros quesos según:

1. Pasta Blanda
Quesos de textura untuosa y fundente, perfectos para quienes buscan una sensación cremosa y mantecosa.

2. Pasta Semiblanda
Más flexible y elástica, conserva la humedad y ofrece una textura envolvente, suave y fácil de cortar o untar.
3. Pasta Prensada
Quesos más densos y estructurados, obtenidos al presionar la cuajada para eliminar el suero.
Por corteza
La corteza es una parte viva del queso. Aporta aroma, sabor y textura. Según cómo se trate, influye en la personalidad final de la pieza.

1. Corteza Enmohecida
Durante la maduración se desarrolla un moho aterciopelado que aporta notas vegetales, florales o terrosas, y una textura aún más cremosa.

2. Corteza Lavada
Se lava regularmente con soluciones como salmuera o aceite de oliva virgen extra. Fomenta el desarrollo de bacterias beneficiosas que generan aromas especiados, torrefactos o animales.

3. Corteza Natural
Evoluciona sin tratamientos externos. El tiempo y las condiciones ambientales determinan su sabor final, con notas rústicas y profundas.
Por intensidad
La intensidad sensorial está determinada por el tiempo, la técnica y la maduración. Medimos la intensidad sensorial en una escala del 1 al 3:

1. Baja (1)
Quesos suaves, lácticos, frescos. Ideales para iniciarse o para paladares que buscan delicadeza.

2. Media (2)
Equilibrio entre sabor, acidez y aromas secundarios. Con personalidad, pero sin resultar invasivos.

3. Alta (3)
Potentes, estructurados y persistentes. Quesos con maduración larga y cortezas activas, pensados para quienes buscan profundidad.
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