¿Cuáles son las frutas de temporada en verano?
Consumir fruta de verano en su temporada significa disfrutar de productos recolectados en su punto óptimo de maduración y respetar el ciclo natural de cada cultivo.
En De Hualdo seleccionamos variedades por su sabor, textura y cualidades, no por su rendimiento o por cuánto tiempo pueden conservarse en cámaras de frío. Si quieres comprar fruta y verdura, encontrarás una selección de temporada cultivada con esta misma filosofía. Apostamos por productos más delicados, pero también por recuperar esos sabores auténticos y tradicionales que forman parte de nuestra forma de entender la huerta.
Las mejores frutas de temporada en la finca Hualdo
El melocotón variedad Catherina (Prunus persica Catherine)
Nuestros melocotones son dulces y jugosos y destaca por su sabor almibarado y su aroma peculiar. Son un manjar. De piel suave, delicada y aterciopelada, color amarillo con matices rojizos y carne amarilla dulce, firme, jugosa y compuesta por una gran cantidad de agua.
Los melocotones son ricos en vitaminas A y C esenciales para mantener una piel saludable y un sistema inmunológico fuerte. Ricos en fibra, contribuye a una buena digestión, y te ayuda a sentirte lleno por más tiempo, lo que lo convierte en un perfecto snack nutritivo. Se puede disfrutar en fresco, en ensaladas, batidos, postres o incluso en platos salados.
Ciruelas (Prunus domestica)
Las ciruelas son otra de las frutas protagonistas del verano, especialmente entre los meses de julio y agosto.
Además de refrescantes, son una excelente fuente de fibra, ricas en vitaminas C, E y K, potasio y antioxidantes. Su consumo favorece la digestión y ayuda a regular el tránsito intestinal, lo que las convierte en una fruta ideal para cuidar el sistema digestivo durante los meses calurosos. Además actúa como estimulante nervioso y diurético.
Ciruela reina claudia de Tolosa : Sus frutos son verdes y de tamaño pequeño y carnoso con forma oval redonda y su pulpa presenta un tono verde pálido y textura lisa y su hueso se desprende fácilmente. La ingestión habitual de esta fruta ayuda a rebajar la tensión, prevenir el nerviosismo y mantener el cuerpo relajado y ayuda a prevenir los síntomas de depresiones pasajeras.
Ciruela Teta de Vaca: Esta variedad de ciruelo tiene un fruto de tamaño de gran calibre y forma ovoide con una pequeña protuberancia en el ápice. Su piel es de color púrpura, con una capa de cera natural (pruina) de color blanquecino que recubre su piel para protegerse del sol y evitar la deshidratación y que no debe confundirse con suciedad.
Ciruela Cojón de fraile: Esta ciruela es más dura y de sabor agridulce, de tamaño grande y con forma ahuevada. Su piel presenta colorido que va del rosa pálido a lila morado y la pulpa es morada y menos jugosa que las anteriores al contener menos agua.
Peras (pyrus communis)
Son frutas ligeras, de sabor suave, jugosas y carnosas.
Entre las variedades estivales destacan:
Pera limonera: De forma algo irregular, jugosa, dulce y rica en agua. Su piel evoluciona del verde claro al amarillo conforme madura. Es frágil, delicada y sensible a los golpes, con lo que debes manipularla con cuidado, especialmente si está madura.
Pera blanquilla: Es una pera de agua muy jugosa y dulce. De color verde claro con matices rojizos donde le ha dado el sol, y con una pulpa blanca y suave que se deshace en la boca.
Pera ercolina: Es muy dulce y de pulpa blanca. Su temporada es breve, entre junio y principios de julio.
Roja Magallón: Su fruto es pequeño y forma globosa. La piel es de color amarillento-pardo, con una cubierta color rojo intenso al madurar. La pulpa es dura, dulce y jugosa
Pera de San Juan: Pequeñas, de color verde con tonos rojizos y una pulpa blanca, firme y dulce. Se recolectan alrededor de San Juan.
Pera Conferencia: De tamaño grande-mediano y con forma alargada de piel dura y color verde claro con matices pardos marrones. Su carne es blanda y tersa de color blanco amarillento.
Todas ellas son una opción refrescante, con buen aporte de fibra, vitamina C y potasio.
Por qué la fruta de temporada importa más de lo que parece
Recomendamos optar por fruta de temporada por varias razones. Consumir cada producto en su momento natural permite disfrutar mejor de sus cualidades y mantener una relación más directa con el calendario agrícola.
- Aprovechar sus nutrientes, como vitaminas y minerales.
- Disfrutar de más sabor, aroma y una textura más agradable.
- Incorporar mayor variedad de sabores y colores a lo largo del año.
- Favorecer la producción local, reduciendo intermediarios y revalorizando el trabajo agrícola.
- Reducir la necesidad de largos periodos de almacenamiento y conservación.
De Hualdo busca un modo de vida más natural y más sano. El cultivo ecológico brinda la oportunidad de gozar de los sabores vegetales y el respeto del medio ambiente pero conlleva un mayor esfuerzo personal en su dedicación.
Nuestra huerta es una pequeña parte de la naturaleza donde somos nosotros los que dirigimos en gran medida los procesos que han de tener lugar.
De Hualdo prioriza los productos gourmet de excelencia con una variada selección de frutas muy bien cuidadas y con certificado ecológico.
Beneficios de comer fruta de temporada para nuestra salud
Nutren y protegen nuestra salud, aportando múltiples beneficios y ayudando a mantenernos hidratados y llenos de energía.
- Favorecen la hidratación natural por su alto contenido en agua, ayudando a regular la temperatura corporal y facilitando la digestión y la circulación.
- Aportan vitaminas A, E y C, presentes en frutas como melocotones, cerezas o melón, importantes para la salud ocular, cutánea y el sistema inmunológico.
- Son ricas en minerales como potasio, fósforo y magnesio, relacionados con la función muscular, la salud ósea y el metabolismo energético.
- Contienen antioxidantes como polifenoles y flavonoides, presentes en cerezas, arándanos y ciruelas.
- Aportan fibra, especialmente frutas como ciruelas e higos, que favorece la digestión y el tránsito intestinal.
- Contienen hidratos de carbono naturales, principalmente fructosa y glucosa.
- Ayudan a mantener la sensación de saciedad gracias a su alto contenido en agua y, en muchos casos, su bajo aporte calórico.
Preguntas frecuentes sobre la fruta de verano
¿Cómo conservar las frutas de verano?
La mayoría de las frutas de verano desarrollan mejor su sabor y textura fuera de la nevera ya que proceden de climas templados y sus células están diseñadas para funcionar a temperaturas por encima de los 10-12 °C.
¿Qué le ocurre a la fruta al someterla al frío del frigorífico?
El daño por frío (chilling injury) provoca alteraciones de sus tejidos, deteriora la fruta provocando manchas, oscurecimiento en la piel y reblandecimiento, perdiendo los aromas volátiles y modificando la textura de la pulpa volviéndose harinosa, acuosa y sin jugosidad. El frío provoca la pérdida de algunas vitaminas que son sensibles al frío e induce la oxidación, degradándose más rápido.
¿Sabías que hay frutas que siguen madurando una vez se recolectan?
Esto es debido al gas etileno que liberan y que hace que sigan madurando, permitiéndoles desarrollar su sabor, color y textura óptimo fuera de la planta. Sus células siguen su proceso de respiración, oxidan los azúcares de sus almidones y producen CO2.
El inconveniente es que aceleran la maduración de otras frutas que están en contacto con ellas al emitir tanto etileno, estropeando al resto. Para evitarlo, debemos separarlas en la nevera una vez maduras.
Los frutales se dividen en dos grupos según su comportamiento tras la recolección:
- Frutas climatéricas. Son las que continúan madurando una vez recolectadas,
- Por ejemplo las manzanas, peras, plátanos, melones...
- Frutas no climatéricas, aquellas que no van a seguir madurando una vez recolectadas
- Es el caso de las fresas, cerezas, uvas, naranjas, piñas, sandía.
¿Conservación dentro o fuera del frigorífico?
Las frutas de hueso delicadas como los melocotones, nectarinas y ciruelas deben ser almacenadas a temperatura ambiente en un lugar fresco, seco y alejado de la exposición al sol para evitar que se estropeen.
Por otra parte, las frutas más resistentes, como la sandía y el melón, pueden mantenerse perfectamente enteras a temperatura ambiente durante días. Una vez cortados, deben ir a la nevera bien tapados



